Cuando se habla de innovación o sostenibilidad, a menudo se olvida el lugar donde los proyectos se desarrollan. El territorio se trata como un escenario neutro, cuando en realidad es un sistema vivo.
Trabajar con territorio significa comprender el suelo, el clima, la economía local y las personas que lo habitan. Significa asumir que no todos los modelos sirven para todos los lugares y que la adaptación es clave para el éxito a largo plazo.
En Paulownia, el territorio no es un añadido, sino el punto de partida. Cada decisión se toma teniendo en cuenta el contexto, buscando equilibrio entre impacto ambiental, viabilidad económica y beneficio social.
Pensar en territorio es pensar en futuro. Y hacerlo bien es la base de cualquier proyecto que aspire a perdurar.



